HERSILL | NOTICIAS | ACTUALIDAD | JUNIO 2022

 

Tras cumplirse dos años de los meses más duros de la pandemia por COVID-19, Hersill ha hecho balance de la actuación conjunta de todos los agentes implicados en la salida de la crisis sanitaria que trabajaron en tiempo récord, para disponer de los recursos médicos y humanos que la situación requería, para concluir que, España, necesita una industria sanitaria fuerte y menos dependiente de mercados extranjeros.

La compañía, una de las pocas en España que investiga, diseña y produce sus productos en nuestro país – en su sede y planta de fabricación situada en Móstoles (Madrid)-, ha recogido la voz de los principales involucrados en resolver la crisis, sobre todo durante los momentos más difíciles de la misma, en un breve video documental con el que Hersill quiere agradecer y rendir homenaje a todos los profesionales, instituciones y empresas que colaboraron para atender a los pacientes ante el extraordinario aumento de la demanda sanitaria.

 

 

 

“En pocos días, teníamos que ser capaces de aumentar las UCIs, y no podíamos hacerlo sin una cama, sin un monitor de UCI y, por supuesto, sin el bien más preciado que había en ese momento en todo el mundo: los respiradores”, señala Alejo Miranda, director general de Inversiones y Desarrollo local de la Comunidad de Madrid y en 2020 director general de Infraestructuras Sanitarias del Servicio Madrileño de Salud, que destaca el gran esfuerzo de coordinación de todos los agentes sanitarios, profesionales del Sistema Nacional de Salud y empresas fabricantes y proveedoras de tecnología sanitaria para disponer del material y equipamiento sanitarios necesarios para habilitar nuevos espacios hospitalarios.

Uno de los servicios hospitalarios clave fue el de anestesiología y reanimación, donde más precisaban de equipamiento médico, especialmente respiradores. El doctor Javier García, jefe de Servicio de Anestesiología, Cuidados Críticos, Quirúrgicos y Dolor del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y presidente de la Sociedad de Anestesiología, Cuidados Intensivos y Dolor (SEDAR), que también participa en el video, explica: “La coordinación fue verdaderamente espectacular, porque teníamos un objetivo común y todas las personas implicadas, dentro y fuera del hospital, íbamos en la misma dirección”.

Compromiso empresarial

La implicación de las empresas de tecnología sanitaria fue esencial a la hora de disponer del material necesario para ayudar a los profesionales a atender a los pacientes. “Fueron las primeras que se pusieron a disposición de los hospitales, y a hacer las cosas lo mejor posible en el menor tiempo posible y con recursos limitados”, apunta el doctor Javier García.

En la misma línea, Juan José Blanco, exdirector de Operaciones del Hospital IFEMA, subraya que “fue imprescindible la respuesta de las empresas proveedoras, que actuaron con mucha velocidad y calidad y con una gran responsabilidad en la distribución de los equipos, pensando en los pacientes”.

Perspectiva de la industria

“Los primeros momentos de la pandemia los vivimos como un reto enorme y la sensación de estar cumpliendo con las circunstancias que en ese momento nos exigían”, expresa Óscar M. Jordán, gerente de Hersill. Con la declaración del estado de alarma, el Gobierno pidió al conjunto del país y al sector privado que pusieran a disposición del sistema sanitario sus capacidades para hacer frente al coronavirus. “Hersill era fabricante de dos tipos de respiradores, la estación de anestesia, utilizada en el quirófano, y un respirador de transporte de altas prestaciones (Vitae 40). Enseguida se vio que este aparato era una opción muy buena para atender a los pacientes con COVID-19, en ausencia de respiradores de UCI”, explica.

Gracias a la colaboración con la Administración, los ministerios de Sanidad y de Industria, de hospitales y otras instituciones, fue posible que Hersill multiplicara por 10 la producción del Vitae 40, fabricando un total de 5.100 durante nueve semanas (desde el 17 de marzo hasta mediados de junio de 2020), que fue posible trabajando todos los días de la semana durante este tiempo. El gerente de la compañía resalta el esfuerzo de la industria por poner en marcha una red de empresas de diversos ámbitos y ordenar logísticamente sus capacidades, sabiendo responder a la situación de forma rápida a pesar de las dificultades para conseguir los recursos necesarios.

El papel que jugaron las empresas de tecnología sanitaria pone de manifiesto la importancia de contar con un sector sólido y suficientemente capacitado para acometer retos como la irrupción de la COVID-19. “La crisis nos enseñó que el sistema tiene que ser flexible para dar cobertura a cualquier emergencia sanitaria, lo cual pasa por contar con una reserva de equipamiento sanitario, y que debemos apostar por la industria tecnológica sanitaria en España, para poder responder a la demanda asistencial que se genere en cualquier momento”, afirma Alejo Miranda.