Los espacios en los que recibimos atención sanitaria también influyen en cómo nos sentimos. Su diseño, el ambiente que transmiten y la posibilidad de encontrarnos cómodos en ellos cobran especial importancia en el ámbito de la salud mental. Con esta idea, desde Hersill hemos tenido la oportunidad de colaborar con el Hospital Clínico San Carlos de Madrid en la renovación de dos salas de su Hospital de Día de Salud Mental, convertidas en espacios terapéuticos inmersivos a partir de las propuestas de los propios pacientes, en el marco del proyecto «Imagínate, un lugar para encontrarte».
El objetivo era crear dos lugares más cercanos y acogedores, en los que los pacientes pudieran sentirse cómodos durante su proceso terapéutico. Y para conseguirlo, lo primero fue escucharles. Sus ideas, preferencias y emociones sirvieron de punto de partida para diseñar unos espacios que ahora forman parte de su día a día.
El proyecto se ha desarrollado junto al equipo de terapeutas del Hospital Clínico San Carlos y nos ha permitido participar en una iniciativa que refleja la importancia de tener en cuenta el bienestar emocional de las personas en los entornos sanitarios. Como explica Óscar M. Jordán, consejero delegado de Hersill, “queremos contribuir a crear entornos que tengan en cuenta a las personas que los utilizan y que puedan acompañar también su bienestar emocional. Lo que más nos ilusiona de este taller es ver cómo los pacientes se han convertido en protagonistas de su espacio y cómo sus ideas han terminado dando forma a estas salas”.
Desde el hospital, Rafael García de la Morena, responsable de Humanización, Información y Atención al Paciente del Hospital Clínico San Carlos, destaca la importancia de contar con entidades que compartan su sensibilidad hacia la humanización de la asistencia sanitaria. “Es muy importante contar con empresas y entidades que compartan nuestra sensibilidad y nuestro compromiso con la humanización de la asistencia sanitaria. La colaboración con Hersill permite hacer posibles iniciativas que tienen una repercusión directa en el bienestar y en la experiencia de nuestros pacientes”.
Además, señala que cuando un espacio se diseña contando con quienes van a vivirlo, como ha ocurrido en este proyecto, “conseguimos que sea no solo más bonito o confortable, sino también más útil, más cercano y verdaderamente centrado en las necesidades de las personas”.
Los pacientes, protagonistas del diseño de los nuevos espacios
Todo comenzó con un taller creativo de tres horas y media, dirigido por Victoria Manjón-Cabeza, de Alabra Comunicación, en el que los pacientes pudieron expresar cómo imaginaban estos lugares. Compartieron sus inquietudes, emociones y deseos, y entre todos fueron dando forma a las ideas que después se trasladarían a las paredes de las salas.
El siguiente paso fue convertir esas propuestas en imágenes. De ello se encargó el artista gráfico Campu, que durante más de cuatro días trabajó en la creación de dos murales inspirados en los paisajes imaginados por los participantes. Bosques, ríos y mar abierto representan distintas etapas de un recorrido personal: la introspección y el crecimiento, el viaje, la transformación y, finalmente, la posibilidad de encontrar la calma, descubrir nuevas perspectivas y avanzar hacia el futuro.
Pero el valor de esta experiencia va más allá del resultado artístico. El taller también permitió trabajar la creatividad, la autoestima y las habilidades sociales, abrir espacios para la expresión emocional y la reducción del estrés y reforzar el sentido de pertenencia. Sobre todo, ofreció a los pacientes la oportunidad de participar en las decisiones sobre un entorno que forma parte de su vida cotidiana.
Como explica Sara Clemente, terapeuta ocupacional del Hospital Clínico San Carlos, hacerles partícipes de este proceso permite transformar un espacio que puede vivirse como hostil en “un sitio seguro y de confianza, donde además se les escucha y se les tiene en cuenta”.
En esta misma línea, la Dra. Marina Díaz Marsá, jefa de Sección del Hospital Clínico San Carlos y presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), recuerda que las personas con un trastorno mental pueden experimentar ansiedad, sufrimiento e inestabilidad anímica. Por eso, destaca la importancia de contar con entornos acogedores que transmitan tranquilidad y favorezcan la calma, contribuyendo al bienestar de los pacientes y al desarrollo de su proceso terapéutico.
Desde Hersill, queremos agradecer al Hospital Clínico San Carlos, a sus profesionales y a todas las personas que han participado en esta iniciativa la oportunidad de formar parte de ella. Ha sido especialmente gratificante ver cómo las ideas compartidas por los pacientes durante el taller han terminado formando parte de los espacios que utilizan cada día.
Una experiencia que nos recuerda la importancia de escuchar a las personas y de prestar atención también a esos detalles del entorno sanitario que pueden contribuir a hacer más cercana la atención.
Para saber más sobre el proceso creativo y el taller participativo que dio origen a este proyecto, puedes consultar nuestro artículo anterior: «Imagínate, un espacio para encontrarte: el arte como medio de humanización».
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿En qué consiste el proyecto «Imagínate, un lugar para encontrarte»: las propuestas de los pacientes dan vida a nuevos espacios de salud mental en el Hospital Clínico San Carlos?
Es una iniciativa conjunta entre Hersill y el Hospital Clínico San Carlos que renovó dos salas del Hospital de Día de Salud Mental convirtiéndolas en espacios terapéuticos inmersivos diseñados según las ideas de los pacientes.
¿Cómo participaron los pacientes en el diseño?
Expresaron sus emociones e ideas en un taller creativo de tres horas y media guiado por Alabra Comunicación, sirviendo de base para el diseño final.
¿Quién plasmó las ideas en los murales?
El artista gráfico Campu, quien representó en cuatro días de trabajo paisajes de bosques, ríos y mar que simbolizan el proceso de recuperación y transformación personal.
¿Qué beneficios aporta a los pacientes?
Convierte el entorno sanitario en un lugar seguro y acogedor, reduce el estrés, refuerza la autoestima y mejora las habilidades sociales.
¿Quiénes colaboraron en el proyecto?
El equipo de terapeutas y la Unidad de Humanización del hospital, la empresa Hersill, Alabra Comunicación y el artista Campu.




